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Filosofía De Tangueros
Quizá lo que todos buscamos, desde hace casi un par de siglos,
es la libertad. Digo quizá porque me consta que no todos queremos lo mismo y
pongo 1810 como fecha original de una búsqueda que aún nadie me demuestra que
haya terminado.
Para mí, la forma más efectiva de hallar esta libertad es a
través del conocimiento. No se trata de pensar en forma independiente sino de
conocer y elegir. Cuanto más uno pueda ver menos posibilidades de equivocarse
tendrá.
Hoy veo que nuestra tierra cuenta con algunos elementos
originales que hacen a nuestra formación social y nos dan una identidad dentro
de la cual deberíamos sentirnos cómodos. Me encuentro a gusto identificando
vocablos que me relacionan con mis padres y abuelos tanto como con mis
contemporáneos o reconociendo gastronómicos lazos que hacen tácitos acuerdos
sobre los gustos comunes. También he de sentirme cómodo al nombrar una calle o
avenida como un baqueano lo hace a la hora de ubicar un río o montaña.
Uno de estos elementos con los que identificarme, para mi, es el
Tango. Reconocer la música de la guardia vieja, como esos vocablos en común
con las generaciones pasadas. Disfrutar de las imágenes del Buenos Aires que me
vio nacer o sentir la rareza de una década del setenta signada por la tristeza
y por la poca libertad que los músicos progresistas tuvieron para demostrar lo
que sentían. Hoy veo, con felicidad, una gran cantidad de jóvenes haciendo su
camino dentro del tango.
Es la intención de De Tangueros ofrecer un espacio a todos
ellos, intentando sostener el lazo con las bases, para que todos tengamos la
posibilidad de conocer lo que el representador de la vida -el artista- nos
devuelve en su espejo de creación, para vernos reflejados en el mundo que nos
toca vivir.
Deseo que todos los que interpreten estas palabras, tomen como
propio este espacio y se esfuercen por comenzar a mirar el mundo con propios
ojos y no con ajenos.
Esto nos debe acercar a la verdadera libertad.
Pablo Rego - De Tangueros
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